implantación de neuroestimuladorLA MÁS ALTA TECNOLOGÍA A DISPOSICIÓN DEL PACIENTE

El equipo de la Unidad del Dolor del Hosipital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, ha implantado el primer neuroestimulador, -generador de impulsos eléctricos implantables-, más pequeño y ligero del mercado para el control del dolor crónico; cuenta con un chip de alta tecnología que se implanta debajo de la piel y que el propio paciente controla con un mando a distancia programado, modulando los impulsos que le alivien sensiblemente de la sensación de dolor.


El equipo médico, dirigido por el doctor David Abejón, ha sido elegido para el implante de este dispositivo, denominado Eón mini™, por su gran experiencia en la aplicación de este tipo de implante en pacientes con dolor crónico. Su aplicación en múltiples patologías y sus extraordinarios resultados han hecho que la Unidad del Dolor del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda sea, actualmente, un centro de referencia en nuestro país.

El nuevo dispositivo cuenta con un chip de alta tecnología y una batería recargable. Su vida operativa es de diez años, la mayor certificada por la Food Administration (FDA) americana y dispone de los mayores rangos de uso en los principales parámetros de estimulación, esto es, la amplitud y la frecuencia de los impulsos eléctricos. Con este nuevo neuroestimulador se pone a disposición del paciente la más alta tecnología acompañada del tamaño más reducido del mercado.

Colocación del dispositivo y control del dolor
El implante se coloca debajo de la piel y su emplazamiento depende de la colocación de los electrodos a los que se conecta. Puede colocarse en la zona abdominal, glútea o infraclavicular. Los electrodos, a su vez, pueden implantarse en el espacio epidural, a nivel subcutáneo o sobre determinados nervios; en dichas estructuras es donde se liberan los impulsos eléctricos.

El propio paciente controla la neuroestimulación mediante un mando a distancia que previamente ha sido programado con el fin de que el paciente perciba la estimulación “agradable” en la zona de su dolor. Se pueden realizar determinados ajustes en la programación hasta que los estímulos sean los idóneos para el paciente. La técnica de neuroestimulación consiste en convertir la señal dolorosa en una sensación de hormigueo a nivel del sistema nervioso central, mediante impulsos eléctricos.

Estos impulsos eléctricos pueden modularse en frecuencia e intensidad, aumentándola o reduciéndola, y adaptándolos, por tanto, a las necesidades de cada paciente. La batería recargable de larga duración, diez años, garantiza que no se interrumpa el alivio del dolor.

Indicaciones de la neuroestimulación
La neuroestimulación está indicada en dolores neuropáticos como el de la lumbociática; el dolor de origen vascular como la angina de pecho o la enfermedad vascular periférica. Otras indicaciones son las cefaleas occipitales intratables, las patologías de los nervios periféricos, las disfunciones urológicas y los dolores abdominales y pélvicos.

En estos casos puede considerarse como uno de los métodos más efectivos para el control del dolor. En nuestro país, el dolor crónico afecta a casi un cuarto de la población. El dolor crónico se define como aquel que dura más de tres meses tras el periodo de recuperación habitual para una enfermedad o lesión. En algunos pacientes puede durar años y ser rebelde a tratamientos analgésicos convencionales.

El dolor les invalida y no les permite llevar una vida normal. Y es en estos pacientes en los que se plantean las diferentes técnicas intervencionistas, como la neuroestimulación, que se llevan a cabo en las Unidades para el Tratamiento del dolor, y que garantiza el alivio de ese dolor y el retorno del paciente a sus quehaceres diarios.